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Monasterio

Escaleras de peregrinación

El complejo de Mariahilf no tiene dimensiones impresionantes ni cuenta con una arquitectura suntuosa. Es más bien un rico conjunto arquitectónico que goza de una ubicación privilegiada en la cima de una montaña, que lo convierte en un lugar estéticamente placentero para los fieles que acceden al santuario por las escaleras de peregrinación. Esta « escalera al cielo » cubierta conduce desde Passau, ciudad ubicada sobre el río Inn, hasta la cima de la montaña. Aproximarse al lugar de la Gracia de Dios subiendo los peldaños con la oración en la boca es para cualquier peregrino una experiencia memorable.

El interior de la iglesia es bastante sobrio, pero rico en perspectiva y con un ambiente adecuado a las celebraciones litúrgicas. La nave principal de tres intercolumnios se cruza con el transepto en su parte este. La parte posterior la constituye el presbiterio delimitado por pilastras y un escalón semicircular. En el intercolumnio oeste se encuentra una galería de dos intercolumnios. La nave está flanqueda por pilastras toscanas que soportan el entablamento que recorre a su vez la zona del presbiterio.

En el interior de la iglesia, asentado sobre un plano rico en perspectiva e integrado perfectamente con el resto del complejo, destaca el Altar Mayor dorado (creado en el año 1719; modificado en 1862, 1910 y 2005) con la Imagen Milagrosa de la Virgen María en su parte central. Las figuras laterales representan a San Sebastián y San Roque. Además de la imagen de la Virgen María se puede admirar también la llamada « lámpara de emperador », que fue una ofrenda del Emperador Leopoldo I otorgada por motivo de su matrimonio contraído en Passau en 1676, creada por un orfebre de Augsburgo – Lukas Lang.

Los brazos del transepto albergan dos altares laterales de estilo rococó tardío que datan del año 1774. Las pinturas firmadas por Bergler representan La visitación de María a Santa Isabel (a la derecha) y Lamento sobre Cristo Muerto (a la izquierda). En la nave principal se hallan las figuras barrocas de San Francisco de Asís, San Conrado de Parzham, San Antonio de Padua y de San Juan Nepomuceno.

La Custodia (1628)

El Altar Mayor con su Imagen milagrosa

Las ofrendas votivas de la época de las guerras contra los turcos, que cayeron en manos del ejército del Emperador durante la liberación de Viena en el año 1683, constituyen un recuerdo de esa época del mayor esplendor del santuario. Las numerosas imágenes votivas y el tesoro de la iglesia recaudado a lo largo de cuatro siglos gracias a las ofrendas, son la mayor prueba de la confianza que depositan los fieles en el Santuario Mariahilf y la esperanza en la mediación de la Virgen María alimentada por su encuentro con esa excepcional imagen.

Es también digna de mención la decoración de la antigua sacristía, hoy en día convertida en el Museo del Santuario, en la que destacan el armario de estilo manierista tardío y el tesoro de orfebrería de plata: el cáliz de Lamberg, la custodia del año 1628, candeleros de plata, vasijas para el vino y el agua que se usan en la Santa Misa y el incensario.

Hoy en día el culto mariano de Mariahilf consituye un vínculo que une toda Europa, un vínculo arraigado en el pasado, que a lo largo de la historia demostró su enorme fuerza.

El mundo de hoy podría beneficiarse inmensamente volviendo a esta tradición de la fé.

La comunidad de sacerdotes del monasterio, integrada desde el año 2002 por los miembros del Convento de los Padres Paulinos de Polonia, asume el compromiso de guiar a la gente de todos los rincones de Europa por el camino de la fé católica.